El Patio, una Airén extraterrestre
Si uno, alguna vez, piensa que con la variedad blanca Airén, en Castilla-La Mancha, está todo dicho, es un iluso. Hace poco tuve la oportunidad de probar un vino blanco único. Al menos por ahora.
Todos sabemos de la sencillez del varietal, de su aparente poca fortaleza para la guarda. Es Samuel Cano, un viticultor de toda la vida, que vive en Mota del Cuervo, el descubridor del potencial que albergaba esta humilde uva. Después de trabajar el campo, de reflexionar sobre las posibilidades que podía tener la Airén, decidió lanzarse a elaborarla.
Sabía que los vinos hasta ahora catados respondían a un modelo de consumo rápido, de estándar para el aperitivo, en conclusión, refrescantes, que no está nada mal. Sin embargo, el arraigo a su tierra, el ánimo de demostrarse a sí mismo que todo eso podía cambiar, atrapó su entusiasmo y empezó a imaginar.
Tenía claro que las viñas debían ser viejas, así que eligió unas con edades de entre 40 y 50 años, de un terreno con con una hectárea y media. Vendimió la uva a mano, con un punto de botrytis cinerea (un hongo bueno que aportaría profundidad y notas de jengibre y boletus) en su maduración, para comenzar con diez días de maceración pelicular o infusión de las pieles en frío, antes de comenzar la fermentación. Aquí extraería aromas, principalmente. Después, prensó la uva y metió el mosto en barricas cerradas, con sus lías.
Samuel Cano es un devoto de los vinos naturales, sin sulfuroso o cualquier producto que dañe la natural expresión de la uva, del terreno. Por lo tanto, todos sus vinos fermentan con levaduras naturales y sin sulfuroso. Para el mecido de las lías utilizó la técnica típica de los sudafricanos, que consiste en rodar las barricas. Así, sin abrirlas consigue preservar mejor los aromas. El vino blanco permaneció más de cinco meses fermentando en barrica, tapado, con sus lías. El resto de crianza, entre barricas de roble francés y americano usadas, llegó hasta los once meses. Desde luego, con una carta de presentación así, estaba ansioso por probarlo.
El mismo sistema de elaboración lo realizó con la uva blanca Verdejo y, curiosamente, no soportó el paso del tiempo, se oxidaba expresando notas añejas de vino ajerezado.
El Patio Blanco Airén y Verdejo 2008
Su color era dorado, con un inicio aromático que recordaba a los vinos de retsina, con notas ajerezadas de la Verdejo. Explicó Samuel Cano que la lía de la variedad Airén no seca los vinos en el tacto, que reduce muy bien y aporta, como pude comprobar, notas de miel y esencia del terreno (caliza). Es un vino que impresiona. Su trago, fresco, graso -ahora dominante en crianza (whisky lactona)-, penetrante con un final de membrillo, acerola y trigo, es sorprendente.
El Patio Blanco Airén 2009 (muestra de barrica)
Todavía está en el vientre tonelero, pero ya apunta maneras. Después del fallido intento con la Verdejo, en 2009 decidió poner a la Airén sola en el ruedo. Y realizó algunos cambios y ajustes. La uva fue recogida con menos botrytis que la añada anterior y realizó siete días de maceración pelicular. Sus aromas ahora sí se muestran poderosos, limpios y penetrantes con recuerdos de hierba, de acerola y pera, con sutil toque de anís. Una potencia inusual para los que estamos acostumbrados a catar asiduamente vinos elaborados con esta variedad. Y es en boca donde más sorprende. Posee la estructura más contundente que jamás haya probado en Airén, con sensación plena de uva, grandes dosis de fruta y flores todavía, eso sí, por domarse. Esperemos que la prudencia cale en Samuel y permita al vino exhibirse con toda su contundencia. Imprescindible.
Patio Tinto Ensamblaje 2008
Ya su paleta aromática es amplia, como corresponde a un vino de fermentación espontánea, con amplias notas de grosella y mora, enfundados en un roble acertado, con el perfil aromático de la uva aunque, por ahora, dominante, sin llegar a distorsionar. Trago fresco, con dimensión (acidez, alcohol, fruta y taninos), de magnífico tacto bucal y largo retrogusto. Parece un vino más europeo por su frescura. Precio: 9 euros.
Patio Selección 2008
Se trata de una mezcla al 50% de Syrah y Petit Verdot que evoca mayor elegancia, peso de fruta, con un eje central aromático que dirige el Syrah (moras, pimienta negra) y que complementa, en profundidad, el Petit Verdot, por cierto, con una madurez frutal de nota. La crianza, aquí, es más acertada. Se bebe con facilidad, siendo complejo, por su buen trabajo en boca, con un sello aromático espléndido que recuerda la tinta china, el cuero o el tabaco. Estos aromas son fruto de la reducción en botella que todavía tendrá que seguir desvelando sus secretos. Precio: 11 euros.
En conclusión, son vinos con personalidad y frescura que añaden más versatilidad a las posibilidades que puede ofrecer Castilla-La Mancha. Y respecto a Samuel, bravo por su confianza en la zona, por indagar y hacernos descubrir nuevos vinos. Será un buen enólogo porque tiene algo innato, intuición. Con eso se nace y es imprescindible para interpretar lo que viene del campo, que de eso sabe mucho.

30 Noviembre, 2009 a las 15:21
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30 Noviembre, 2009 a las 15:22
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30 Noviembre, 2009 a las 18:29
Gracias Javier por tus aportaciones y halagos, estas cosas son las que nos hacen seguir trabajando en la tierra y en la bodega para conseguir lo mejor que puedan dar nuestras viñas.
Salud y buen vino.