Los vinos perdidos
Encontré en Lanzarote una curiosidad enológica. Se trata del llamado por los lanzaroteños “vino quemado” o “vino hervido” (“vino jervío”, como me aclara Abundio Corujo, un magnífico catador de vinos y quesos). Era tradicional y típico de las navidades isleñas o para revitalizar los músculos y el sentido después de las duras faenas del campo. En realidad es un mosto reducido a fuego directo en un 50%, hasta resultar un producto parecido al arrope, aunque con bastante menos concentración. Después se fortifica con alcohol vínico hasta resultar un licor de 15 a 17 grados alcohólicos..

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