Fondo de bodega: el lugar adecuado en el momento justo
A veces una bodega algo desordenada nos puede proporcionar agradables sorpresas. Hay botellas que por una u otra razón se escapan a la mirada controladora del dueño de la despensa. Allí, en un nicho quedan camufladas y tapadas por las que llegan en último lugar esperando el momento de que el orden vuelva a regir en el recinto. Cuando por fin se saca tiempo para reorganizar uno de los rincones preferidos de la casa, salen algunos ejemplares de los cuales nada se tiene claro. Y siempre surge la gran pregunta: ¿Qué hacer? ¿Dejarla como trofeo no cazado ni catado? ¿Abrirla y exponerse al fracaso? Siempre he pensado que el vino te enseña en cualquier situación, también cuando teóricamente se encuentra al límite de su vida, por lo que echamos mano al sacacorchos y nos disponemos a tener una experiencia instructiva y didáctica..


