Los defectos más comunes en el vino
Estos son -básicamente- los defectos más comunes del vino que estaría bien que como aficionado conocieras:
- Aroma a pegamento o acetato de etilo. Suele desarrollarse en vinos de crianza larga (reservas o grandes reservas). Aumenta la aspereza de los tintos. Poco desarrollado no se considera defecto. Provoca efectos similares a los del ácido acético.
- Aroma azufrado o SO2. Dependiendo de las alteraciones que sufra este compuesto podemos encontrar los siguientes aromas: huevos podridos (el más conocido), cebolla, ajo o gas natural, coliflor o patata, que además manifiesta un amargor en boca. Un exceso de este compuesto puede provocar dolor de cabeza, alergia o trastornos de estómago.
- Aroma de establo o Brettanomyces. Su origen, aún una incógnita, se asocia a los tratamientos de viña, crianza o recipientes de bodega. El aroma recuerda a cuero, pintura, sudor de caballo, tinta o establo. No se conocen síntomas por su consumo.
- Sabor amargo. Cuando es excesivo se debe a la combinación de la acroleína con los taninos. Obviamente, es difícil tomar un vino así.
Aroma y gusto a plástico. Debido a una conservación del vino en depósitos de poliéster. No es nocivo, aunque sus características aparecen distorsionadas. - Olor a corcho o TCA y TeCA. Producido por contaminación del tapón. Su aroma recuerda al papel o cartón mojado o a los hongos. Deteriora las características del vino aunque beberlo no afecta a la salud.







