Los defectos más comunes en el vino

05/04/2012

Estos son -básicamente- los defectos más comunes del vino que estaría bien que como aficionado conocieras:

  • Aroma a pegamento o acetato de etilo. Suele desarrollarse en vinos de crianza larga (reservas o grandes reservas). Aumenta la aspereza de los tintos. Poco desarrollado no se considera defecto. Provoca efectos similares a los del ácido acético.
  • Aroma azufrado o SO2. Dependiendo de las alteraciones que sufra este compuesto podemos encontrar los siguientes aromas: huevos podridos (el más conocido), cebolla, ajo o gas natural, coliflor o patata, que además manifiesta un amargor en boca. Un exceso de este compuesto puede provocar dolor de cabeza, alergia o trastornos de estómago.
  • Aroma de establo o Brettanomyces. Su origen, aún una incógnita, se asocia a los tratamientos de viña, crianza o recipientes de bodega. El aroma recuerda a cuero, pintura, sudor de caballo, tinta o establo. No se conocen síntomas por su consumo.
  • Sabor amargo. Cuando es excesivo se debe a la combinación de la acroleína con los taninos. Obviamente, es difícil tomar un vino así.
    Aroma y gusto a plástico. Debido a una conservación del vino en depósitos de poliéster. No es nocivo, aunque sus características aparecen distorsionadas.
  • Olor a corcho o TCA y TeCA. Producido por contaminación del tapón. Su aroma recuerda al papel o cartón mojado o a los hongos. Deteriora las características del vino aunque beberlo no afecta a la salud.

copa de vino

Los efectos del alcohol o beber con inteligencia

29/03/2012

Seguro que alguna vez se ha preguntado cómo actúa el alcohol en nuestro organismo, qué efectos produce y cómo combatirlos. Unos pequeños consejos harán más saludable el placer de beber con responsabilidad.

El alcohol comenzamos a asimilarlo en el momento en que damos un trago. Un porcentaje muy pequeño se absorbe a través de la boca -más en el caso de los espumosos, pues el carbónico es el encargado de ello- y el esófago. El resto pasa al estómago, donde los ácidos gástricos se encargan de disolver los alimentos y bebidas que hemos tomado. También, mientras el alcohol permanece en el estómago, un 20-30% es absorbido por las vías digestivas superiores y el estómago.

Esto provoca una erosión en la mucosa, y el estómago queda indefenso: los jugos gástricos y lo ingerido provocan acidez y molestias intestinales. Si seguimos abusando se puede originar una gastritis (inflamación de la mucosa gástrica). Esto quiere decir que entre el 70 y el 80% del alcohol ingerido es absorbido por el intestino delgado, pasa al torrente sanguíneo y es llevado al hígado, donde las células hepáticas metabolizan el alcohol y lo transforman en una fuente de energía para el organismo. Sin embargo, en exceso puede provocar desgastes en nuestras reservas de glucógeno en el hígado y también en los músculos. La carencia de glucógeno disminuye los azúcares en la sangre y provoca una sensación de debilidad y agotamiento físico.

El trabajo del hígado es insuficiente, el alcohol invade el torrente sanguíneo y llega a todos los tejidos del cuerpo. Entre 30 y 90 minutos después de haber bebido registramos la cota máxima de alcohol en sangre. Lo recomendable sería beber poco a poco para dar tiempo al hígado a realizar su trabajo.

Por otro lado, el alcohol que fluye por los riñones inhibe la función de la hormona vasopresina, que ocasiona una pérdida de agua más grande de la ingerida. Así, el agua que el organismo necesita es obtenida del cerebro, lo que provoca resaca. De ahí la necesidad urgente de nuestro organismo de agua y alimentos dulces tras una gran ingesta de alcohol.

¿Existe algún producto que baje el nivel de alcohol en sangre rápidamente? Según la Asociación Española de Toxicología, no, ningún producto puede aumentar la metabolización del alcohol.

Nuestro consejo es que huya de las leyendas urbanas: el grano de café, las pastillas o bebidas milagrosas no sirven, lo prudente es disfrutar de su bebida favorita con mesura, si es vino siempre acompañado de comida, y alternando con agua.

borracho

“Aquí se cuida el vino”, el compromiso de MiVino-Vinum con la calidad

22/03/2012

Son muchos los que últimamente parecen haberse apuntado a la moda del vino, aunque todavía nos alegra más el que cada vez haya más locales que amplíen su carta y mejoren su servicio, para dar a sus clientes una mayor calidad y variedad.

En MiVino-Vinum, que llevamos tantos años difundiendo la cultura del vino, siempre hemos apostado por apoyar estas iniciativas de los empresarios y restauradores. Aunque ahora hemos ido un paso más allá: queremos premiar el esfuerzo por mejorar la calidad en el servicio del vino de muchos restaurantes y en cuidar el producto por parte de las vinotecas de España con un distintivo.

Este es el motivo del nacimiento de “AQUÍ SE CUIDA EL VINO, un etiqueta de calidad emitido por MiVino-Vinum que garantiza a los comensales y clientes que en ese local encontrarán el debido cuidado y el buen servicio que el buen vino merece.

Por eso, si eres amante del vino y te encuentras en la puerta de un local una pegatina que rece: “Aquí se cuida el vino”; ¡no lo dudes y entra! Porque eso quiere decir que nosotros te recomendamos que confíes en ese establecimiento, ya que estará garantizada la calidad de los vinos que allí se ofrezcan.

Así que ya lo sabes, cuando leas “Aquí se cuida el vino”, merecerá la pena entrar para disfrutar…

etiqueta de calidad del vino

Alcohol sin límites

15/03/2012

Seguro que no ha pasado desapercibido para nadie el incremento de alcohol que han experimentado los vinos en los últimos años. De los habituales 12,5% vol. de hace poco tiempo, hemos llegado a 14 o 15%, lo que se traduce en cierto rechazo por parte de los consumidores, que no llegan a comprender el porqué de este cambio e incluso ponen en duda la capacidad de los elaboradores. Pero… ¿de verdad éstos se han vuelto locos?

Para tratar de explicarlo, la primera mirada siempre se dirige hacia el cambio climático, aunque hemos podido comprobar que no es determinante. La raíz de este incremento de grado alcohólico se debe a varios factores. El primer factor podría ser la búsqueda, muchas veces obsesiva, de la polimerización (maduración total de la uva). Con esto se evita la aparición de aromas y sabores vegetales, que tan indeseados resultan. El problema aparece cuando se apura la maduración: se gana en azúcar pero se pierde, entre otras cosas, en acidez. Lo ideal es conseguir el equilibrio. Cuentan algunos agricultores que antaño el secreto estaba en la mezcla de uvas tintas con blancas (más ácidas y en pequeñas proporciones) que se encontraban mezcladas en la misma parcela. Hoy en día cada viñedo está perfectamente identificado por su variedad. El segundo factor podríamos encontrarlo en la elaboración. El alcohol favorece la extracción de color, de lo que se deduce que los vinos con mucho color tienen un grado alcohólico alto. Durante la fermentación, el alcohol también incide sobre la estabilidad o el sabor (acentúa el dulzor y aporta sensación de cuerpo).

Además, el alcohol tiene un efecto antiséptico sobre las levaduras (las encargadas de transformar el mosto en alcohol) y favorece las precipitaciones tartáricas (principalmente bitartrato potásico), lo que supone una bajada de la acidez total.

Todo esto se traduce en que, una vez que el vino ya está en el mercado, puede mostrar diferentes defectos: si la añada o las prácticas en viticultura no han acompañado, encontramos vinos poco armónicos. En aromas, si destaca el alcohol, se pierde la identidad varietal -a nuestro juicio, una pérdida importante- y aparecen abundantes notas a mermelada que, tras un tiempo, pierden intensidad y se vuelven aburridas. Si tiene madera, la tendencia es a manifestarla con más contundencia. En boca, donde todos los vinos se la juegan, el exceso de alcohol provoca vinos ardientes, cálidos, con pérdidas de frescura importantes.

En resumen, un grado alcohólico elevado puede ser magnífico si va acompañado por buenos argumentos, principalmente la acidez y la identidad varietal. El caso menos deseado, cuando su calidez es evidente, es realmente desagradable y difícil de digerir para los consumidores.

viñedo

Midiendo al grado alcohólico en viña.

 

Descorchando ilusiones

08/03/2012

El mercado está repleto de accesorios de diferentes modelos y formas para abrir el vino. Y es que en las botellas podemos encontrar corchos colmatados, naturales, de altec, tapones de silicona de una capa o de dos, etc., por lo que antes de comprar, desde aconsejamos tener en cuenta qué tipo de vinos vamos a descorchar más habitualmente (blancos, jóvenes, crianzas, reservas, espumosos….). He aquí un pequeño ejemplo de lo que podemos encontrar en el mercado.

Cortacápsulas

No es un sacacorchos. Los convencionales cortan por el borde del gollete (modelo de 4 cuchillas circulares móviles) y los más profesionales, por debajo del gollete, con dos cuchillas de corte y otras dos extractoras. PVP: 2,50 euros.

De hélice sin fin:

Sacacorchos recomendado para vinos jóvenes y crianzas. Hay modelos exclusivos para blancos. Estructura con un eje central donde va anclada una hélice de grandes dimensiones que gira hasta extraer el corcho sin esfuerzo. Algunos modelos incluyen un práctico cortacápsulas. PVP: 8,50 euros.

Popy Wine dos palancas, dos impulsos

Sacacorchos de última generación con patente española de la marca Popy Wine. Muy versátil por su reducido tamaño, ligereza y fácil manejo. Dispone de hélice de cinco ciclos, navaja con sierra y dos palancas de acero que extraen el corcho recto sin ningún tipo de esfuerzo. PVP: 7,50 euros.

De láminas o de mayordomo

Necesario para crianzas y reservas de añadas antiguas o mal almacenadas donde el corcho se ha mojado o está deteriorado. Sus dos láminas de metal paralelas se introducen en el exterior del corcho, primero una y después otra, haciendo una especie de balanceo. Después, se extrae el corcho con un giro de muñeca. PVP: 6 euros.

Puig Pull o de carraca

Sacacorchos original donde los haya, su mecanismo de carraca extrae el corcho lentamente y sin esfuerzo. Dispone de hélice bañada en teflón. PVP: 18,50 euros.

De presión

Su espectacular mecanismo de extracción nos permite, con mucha rapidez, sacar sin ningún esfuerzo el corcho. Con unas bombonas de dióxido de carbono  y por medio de una fina aguja que clavamos en el corcho, la operación es rápida y limpia. Es un sacacorchos muy original para regalo. PVP: 40 euros.

Tenaza Cava

Imprescindible para los espumosos actuales, cuyos tapones son más difíciles de extraer. La tenaza nos permite atrapar el corcho con más fuerza y seguir el protocolo del descorche, que indica que hay que girar la botella, agarrándola por la base. No se gira el corcho. PVP: 12 euros.

descorchando vinos

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